Un día de sábado más, el encuentro es en la Plaza San Martín de la ciudad de Posadas Misiones, la hora 8 de la mañana, los responsables un grupo de jóvenes que se organizan para ir a encontrarse con familias del Barrio Belén de la ciudad. Quien toma la voz del grupo es Vanina Sessarego, quien tiene 25 años, nació en Río Cuarto Córdoba y es abogada. Ingresó a la Organización, “Un Techo para mí país”, como voluntaria en el 2006, su primera experiencia fue en el equipo de Río Cuarto y luego, como había terminado su carrera, se presentó a las convocatorias para implementar el proyecto “Un techo para mi país” en otras provincias, después de varias entrevistas la seleccionaron para trabajar en Posadas. Desde septiembre del año 2009, esta colaborando, como implementadora del proyecto, con los jóvenes que en Misiones, se sumaron a la organización.
¿En qué consiste la organización, qué es “Un Techo para mí país”?
Es una organización latinoamericana que está presente en 16 países de Latinoamérica, el último que se sumo es Haití.
Todos los que trabajan en la organización son jóvenes que creen que una Latinoamérica más justa es posible.
Las actividades se realizan en barrios de extrema pobreza con un plan de intervención que tiene tres etapas. La primera etapa consiste en la construcción de viviendas de emergencias junto con los pobladores del barrio en el que se trabaja, como una solución mínima de emergencia para terminar con un problema de habitación en concreto que tienen las familias, como puede ser el hacinamiento, la mezcla de núcleos, las bajas condiciones estructurales, entre otras.
Luego el proyecto sigue avanzando en planes de habilitación social, que es la segunda etapa y que por el momento en Misiones no se va a implementar, sino hasta el año que viene.
La etapa de habilitación social es en la que se trabaja con las familias del barrio, a las que se les ha construido o no. Lo que hacen las familias del barrio es empezar a pensar en las problemáticas del barrio, cómo solucionarlas, qué es lo que el barrio necesita. A partir de esto, lejos de ser un proyecto paternalista o asistencialista, lo que nosotros hacemos es trabajar con el barrio y vamos teniendo diferentes planes: de salud, de educación, micro créditos, jurídica, para determinar distinto tipo de proyectos, para que el barrio se empiece a reconocer como comunidad y salga adelante por sí mismo y eso deriva en la tercer etapa que es la comunidad sustentable, en la que se busca que las personas puedan satisfacer sus necesidades de hoy y del futuro. Es un lugar donde el barrio se reconoce como comunidad y empieza a pelear por sus derechos y a responder por sus obligaciones.
¿Por eso la idea es que cuando se construye la casa la familia participe?
Exactamente y la familia no sólo participa de la construcción y sino que tiene que pagar el 10% del valor de la vivienda, que equivale a $450 más o menos, que significa un gran esfuerzo para familias que tienen una economía bastante ajustada o son familias muy numerosas y $450 realmente es bastante, pero bueno les genera el sentido de pertenencia y el pelear por lo propio.
¿Con qué otras cosas ellos colaboran cuando se les va a hacer la casa?
Nosotros les pedimos también que tengan limpio el terreno donde se va a hacer la casa. Además, llevamos unos pilotes, que es donde va asentada la casa y para esos pilotes ellos tienen que conseguir aceite quemado para poder impermeabilizarlos y también colaborar constantemente con la construcción de la casa. Asimismo, el día de la construcción los voluntarios estamos todo el día ahí, desde la mañana a la tarde, entonces nosotros almorzamos con la familia. Si bien, llevamos comida para aportar a la familia, la idea es que la familia cocine con los voluntarios y todos juntos compartamos el almuerzo. Entonces, de esa manera se genera un vínculo entre lo que es el voluntario, la familia, la organización y eso hace que se rompan muchísimo prejuicios, barreras, de repente personas que parecía que vivían en mundos distintos se dan cuenta que no, que viven en el mismo mundo y tienen muchas cosas en común…
¿Cómo llega “Un techo para mí país” a tu vida?
Bueno, yo entre en “un techo” en el año
Yo creo que “el techo” es una forma de trabajo, entre miles, porque hoy por hoy la sociedad presenta miles de propuestas para ayudar a las personas, para trabajar por una realidad mejor, yo entendí la del “Techo” me gustó y la elegí, pero entiendo que hay un montón y para mí lo importante es que, sobre todo los jóvenes que somos los que vamos a estar a cargo de este país el día de mañana, desde el lugar en el que estemos, sea en un cargo político, como profesional o empresario o padres de familia, empecemos a comprometernos con lo que estamos viviendo y no importa dónde, lo importante es hacer algo…
¿Te parece entonces que es posible hacer un país o un mundo distinto?
Si totalmente, a veces suena utópico o hasta inalcanzable, pero más allá de que es un trabajo fuerte y de hormiga, con el compromiso de la gente y la congruencia de todos, entre lo que hacemos y lo que queremos, se puede cambiar…
Si nos estamos quejando del país que tenemos, bueno ¿qué estamos haciendo nosotros para que esto no pase?
Yo creo que cuando las personas son congruentes, hacen eso que quieren mejorar, sí se puede salir adelante…
¿Si la gente quiere participar o colaborar como puede hacerlo?
Para cualquier voluntario que se quiera sumar, acá en Misiones, tenemos el correo misiones@untechoparamipais.org.ar y por el tema de las empresas, que por ahí requieren otras informaciones, está mi correo vsessarego@untechoparamipais.org.ar.
También tenemos una página Web, www.untechoparamipais.org.ar, en la que pueden encontrar más información.
Hay varias formas de colaborar, para ser voluntario no se necesita saber de construcciones, sino ganas de ayudar y ganas de trabajar para que muchas familias mejoren sus condiciones de vida. Las personas que quieran colaborar con una ayuda material, hay muchas formas, no necesariamente tienen que donar una casa entera sino que puede ser a través de planes de socios, aportes mensuales menores, todo a través de una cuenta bancaria… O sea, somos bastante flexibles a la hora de recibir ayuda.
Algún mensaje final…
Yo creo que lo importante es comprometerse, el compromiso de la gente es fundamental y no importa en dónde o no importa en qué, yo elegí “el techo” y me encanta que toda la gente se sume a la organización en la que yo estoy, porque nos hace falta gente, pero lo importante es hacer y no quedarse de brazos cruzados esperando que las cosas cambien como por arte de magia, sino levantarse y construirlas y tratar de mejorar…
A Vanina y a todos los jóvenes de “Un techo para mi país” les agradecemos su tiempo y compromiso. Los que quieren sumarse ya saben “…Lo importante es comprometerse y no quedarse de brazos cruzados esperando que las cosas cambien como por arte de magia…”. A animarse…


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