El 25 de marzo celebramos la solemnidad de la Anunciación del Señor y el Día del Niño por nacer, las palabras del Pbro. Héctor Weller, Párroco de Jesús Misericordioso y asesor de Grávida, Centro de Asistencia a la Vida Naciente, nos invitan a reflexionar sobre nuestras propias acciones, compromisos y formas en las que respondemos a la vida, sobre todo a aquella vida por nacer…
¿Por qué defender la vida desde la concepción? ¿Es solo una idea de
El embrión fecundado tiene toda la información genética para ser una persona. Ya es una persona, lo que falta es que crezca y que se desarrolle, que se expanda como persona, pero siempre es persona, desde el momento de la fecundación del óvulo hasta la muerte. Entonces, por eso
Nadie tiene el poder de juzgar, el poder de intervenir la vida, solamente Dios, el mismo Jesús nos enseña eso en los Evangelios y cómo ya dijimos, el embrión, el óvulo fecundado, tiene toda la información genética de la persona, no es que está llamado a ser un perrito o un gatito, sino que desde la concepción está llamado a ser una persona humana y la vida de la persona se defiende desde su concepción hasta la muerte.
¿Cómo se puede ayudar a una chica embarazada, en una situación familiar complicada?
El primer gesto es acercarse, como en cualquier situación complicada en la vida. Acercarse sin prejuicios, acercarse sin condena. Saber escuchar y acoger la preocupación y el dolor de la otra persona y desde ahí alentarla a que siga adelante con este servicio de dar la vida…
¿Cómo podemos hablar con los varones, para que ellos entiendan que una nueva vida también es su responsabilidad?
Muchas veces uno escucha a los papás que están contentos con el embarazo de su señora y dicen “estamos embarazados”. Para mí que hay que concientizar que de cada acto humano somos responsables por lo que hacemos. El muchacho es responsable cuando tienen relaciones sexuales, de lo que puede concebirse, tanto el varón como la mujer, son responsables.
Recordemos que ser responsable es responder por aquello que yo hago. Habría que acercarse a los jóvenes y enseñarles esto, enseñarles que cada acto sexual debe estar abierto a la vida, sino se convierte en un acto egoísta, en un acto de placer solamente para mí y no miro al otro, a la mujer y a la vida que se quiere expandir, extender.
El acto sexual es un acto generoso, es un acto que está llamado a prolongar la vida…
¿Ha cambiado en la sociedad la actitud hacia la joven embarazada?
Vivimos en un tiempo de sensibilismo, esta todo aquello de la no marginación, cualquier cosa es una marginación es una discriminación, así que cambió… algunas veces para bien, otras veces para mal.
Muchas veces pensamos en el derecho de la embarazada yendo en contra de la vida naciente. La otra persona es una persona, no es la vida de la mamá, es una vida independiente. Algunas personas piensan tanto en la vida de la mamá que se olvidan del derecho del niño que se está gestando y que es una vida totalmente independiente. Entonces, hay que cambiar eso, hay que también defender la vida que está dentro de la panza de la mamá, dentro del vientre. Muchas veces ni la mamá sabe que es una vida distinta a la de ella.
También en la sociedad hay otra cosa, muchas veces se da mucho egoísmo, se reparten preservativos a mansalva. Se les dice “hace lo que quieras total vos manejas tu vida”, eso es lo mismo que decir bueno yo hago con mi vida lo que quiero cruzó un semáforo en rojo, me emborracho y manejo y no me importa lo que pueda pasarle a otros que están en la vía pública. De alguna forma están haciendo eso, “tomá el preservativo y hacé lo que quieras”, no importa la vida de la persona, no importa la vida de la mujer, no importa la vida que quiere venir al mundo. Así vamos creando personas sin personalidad, personas sin exigencias, personas sin responsabilidad, personas que no saben responder ante las dificultades de la vida.
¿Por que las mamás abortan? ¿Saben ellas que están matando un bebé?
Muchas veces en el Sacramento de
Soy responsable yo cuando veo una chica que quiere abortar y me dice “con qué le voy a dar de comer” y me hago el desentendido, también estoy abortando yo. En definitiva, de este pecado nadie está autorizado a lavarse las manos como sociedad que integramos esta provincia, este país, este mundo.
¿Qué podemos hacer nosotros, como sociedad, para ayudar a la vida naciente?
Todos estamos llamados primero amar la vida. Quien no ama la vida, cómo va a ayudarla. Cuántas veces vemos madres que dijeron voy a tener el bebé y después lo entregó y cuando la criatura nace no la dan en adopción, porque han aprendido a amarla. Entonces, es un poco convertirnos nosotros, acercarnos a esas madres que están afligidas y ofrecer nuestra ayuda y en ese ofrecimiento tiene que estar toda nuestra ayuda, afectiva y también económica, también una ayuda de bolsillo, para que estas madres se animen a tener sus criaturas.
En la capilla San Ignacio de Loyola, donde estamos ahora, antes había un papelito, un cartel que decía “esta madre en la guerra pudo abortar y se animo a tener su hijo” y ese hijo era Juan Pablo II, en medio de la guerra. Mostraba otra madre que sabía que su hijo venía con muchos problemas y se animó a tenerlo y fue Tony Meléndez, que no tenía brazos y tocaba la guitarra con los pies y cantaba muy bien y le decía a la otra gente “no digan que no pueden, porque yo pude”. También en ese afiche veíamos otra madre que se crío en una Villa de Israel, muy pobremente, no sabía ni si iba a poder alimentar a su hijo y ese Hijo fue nuestro Salvador Jesucristo.
Entonces, esa vida que viene naciendo, no sabemos que proyecto tendrá Dios sobre esa vida y no somos quienes para decir vos sí, vos no. Así como a nosotros no nos abortaron, algunos tuvieron la valentía de tenernos, así también nosotros no podemos decir quienes pueden venir al mundo y quienes no.

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