Algunos términos que usamos para desarrollar ciertas argumentaciones sobre determinados temas pueden llegar a confundirnos y hasta ser confusos para otras personas, incluso puede llevarlos a actuar erradamente por la simple razón de que decimos cosas que están algo viciadas en sus fundamentos.
Releyendo un artículo de un diario, veo que uno de los fundamentos de quien allí se expresaba para estar a favor de la despenalización del aborto era “La dignidad de las mujeres pasa por la posibilidad de igualdades de oportunidades; que no sea una obligación ser madre necesariamente… Un niño debe ser una bendición y no una carga. Y eso es lo que pasa cuando una mujer no puede decidir si sigue o no el embarazo. Se le impone una carga, un castigo.”
Vamos parte por parte. Usar el argumento de la dignidad de las mujeres pasa por la posibilidad de igualdad de oportunidades es muy fuerte, creo que ninguna de nosotras puede llegar a pensar lo contrario, como tampoco pueden pensar algo distinto muchos de los hombres que han sido educados en el marco del respeto sabiendo que lo único que nos hace diferentes a hombre y mujeres es una cuestión biológica, la cual nos hace igualmente diferentes y nada más.
Tanto hombres como mujeres debemos tener igualdad de oportunidades, hasta ahí un argumento con el que podemos coincidir sin mayores problemas porque es totalmente verdadero. El problema es que lo que sigue “que no sea una obligación ser madre necesariamente”, sin dudas el ser madre y padres nunca puede ser una obligación, sino una decisión dada en el marco de la igualdad y del respeto por decidir si se quiere traer una vida al mundo o no, y hasta ahí tampoco habría el problemas, el tema es que se pretende hacer valer la libertad en las decisiones, pasando encima del derecho a vivir que tenemos todos los seres humanos desde el momento mismo de la concepción ¹. Por esta razón hay que tener cuidado cuando se habla de la libertad a decidir sobre el propio cuerpo o sobre si se quiere ser madre o padre, porque estas decisiones deben ser tomadas con libertad y responsabilidad siempre antes del momento de la concepción, porque cuando la misma se produjo ya no se está decidiendo solamente sobre la propia vida y sobre el propio futuro, sino que se está decidiendo sobre la vida y el futuro de otro ser humano que tiene la misma igualdad y el mismo derecho que todos a vivir.
Y la argumentación continua Un niño debe ser una bendición y no una carga. Y eso es lo que pasa cuando una mujer no puede decidir si sigue o no el embarazo. Se le impone una carga, un castigo. Nuevamente aparecen términos que son sensibles, sobre todo para las personas creyentes, pero de nuevo hay vicio en esta clase de argumentación, porque hasta pensando que un hijo es una bendición debe ser recibido con responsabilidad, razón por la cuál hay que pensar bien las cosas antes de hacerlas.
Considero que sería bueno pensar en formar, en educar responsablemente a las personas, ya que para que se pueda decidir con libertad y responsabilidad, primero se debe conocer.
Cada uno según sus propias creencias, tiene métodos naturales y artificiales que le permiten proyectar responsablemente sus vidas, pero siempre las cosas se piensan antes, se proyectan antes, eso es vivir libre y responsablemente. Una vez que las cosas pasaron no es imponer un castigo a nadie, sino simplemente pedirle que sea responsable de la decisión que tomó, porque sabemos que cada decisión que tomamos trae una consecuencia y querer o no esa consecuencia es algo que debemos pensarlo responsable y libremente antes. Esa es una de las cosas que nos diferencias de los animales, podemos pensar, conocer, proyectar y decidir, libre y responsablemente sobre lo que queremos hacer, antes de hacerlo, porque no sólo respondemos a instintos.
Hablar de carga o castigo, es querer darle una impronta errada a las cosas, en realidad cuando el embarazo se produjo lo que único que se pretende es que las personas sean responsables por esa vida, que es otra y merece vivir tanto como cada uno de nosotros, incluso si verdaderamente no podemos cuidar de esa vida más allá del tiempo del embarazo podemos entregarlo para que otras personas que si dispongan de amor, tiempo y ganas puedan ocuparse de su vida futura. Tal vez sería bueno que nuestros legisladores pensaran alternativas mejores para que quienes así lo desean puedan adoptar, pero el derecho a vivir no se lo podemos quitar a nadie, ni siquiera a alguien que no tiene la posibilidad de decirnos que siente alegrías y dolores como nosotros.
¹ Además, de las creencias religiosas de cada uno, podemos confrontar: art. 1 Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; art. 3 Declaración Universal de Derechos Humanos, art. 4 Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto San José de Costa Rica, con rango Constitucional en

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